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| CONSEJOS PARA COMPRAR UN COCHE DE SEGUNDA MANO |
Llega la hora de comprarnos un coche. Lo ideal sería adquirir ése nuevo que tanto nos gusta, pero lo cierto es que, en ocasiones, nuestros bolsillos nos exigen ser realistas y optar por un mercado, el de segundamano, que sigue funcionando a pleno rendimiento en nuestro país, a pesar de los esfuerzos de la Administración por fomentar la compra de automóviles nuevos.
Pero ¡ojo!, porque nadie da euros a céntimo y, en ocasiones, las gangas pueden resultar muy caras. Y es que la compra de un coche supone una inversión importante, lo que nos obliga a ser cautos a la hora de desembolsar nuestro dinero, máxime cuando se trata de un producto de segundamano.
Por ello, en el presente artículo te ofrecemos una serie de pautas o consejos para que “no te den gato por liebre” a hora de comprar tu coche.
Comprobaciones previas
Hay dos vías para adquirir un coche de segundamano: concesionarios o empresas de reventa o acudir a particulares. Junto a éstas, aunque menos frecuentes, se encuentran “exposiciones” improvisadas de vehículos en la vía pública o parkings, pero se trata de una opción poco recomendable, porque, en ocasiones, el supuesto vendedor del vehículo no es su propietario real y eso puede acarrear problemas.
En uno y otro caso, antes de lanzarte a la compra de un coche usado, deberás tener en cuenta una serie de aspectos:
Si optas por un concesionario o empresa de compra-venta, elige el que te inspire mayor confianza o aquél del que tengas buenas referencias.
Si optas por un particular, comprueba que el vendedor es el propietario real del vehículo. Para ello, puedes solicitar en el Registro de Vehículos de la Jefatura Provincial de Tráfico, un certificado en el que aparecen los datos oficiales del coche.
Revisa la documentación del coche y asegúrate de que no tiene cargas fiscales, esto es, que ha pasado la ITV de ese año, que está al corriente del Impuesto Municipal de Circulación, que no tiene una orden de embargo, que no tiene multas pendientes, etc.
Comprueba que el cuentakilómetros no ha sido trucado. Puedes hacerlo pidiendo el libro de revisiones del coche, donde figurarán los kilómetros reales.
Intenta averiguar si el automóvil ha sido destinado a taxi o coche de autoescuela; ya que, de ser así, el desgaste que tienen estos vehículos es muy elevado y no compensa su compra.
No te dejes impresionar por el aspecto global del coche. Puede ser que tenga defectos ocultos que, con toda seguridad, te amargarán la compra.
Si se trata de un concesionario o establecimiento, verifica que el coche tenga garantía.
Estado del coche
Precisamente
para evitar, en la medida de lo posible, comprar un vehículo con defectos ocultos es importante que compruebes a conciencia su estado. Lo ideal sería que lo llevaras a un mecánico de confianza o que lo examine algún amigo que tenga conocimientos de mecánica. Desde luego, si el vendedor se niega a que lo revisen, desconfía y renuncia a comprarlo, porque probablemente tenga algo que ocultar.
De todos modos, existen unas sencillas comprobaciones que puedes realizar tú mismo y que te dirán mucho acerca del estado real del coche. Son las siguientes:
Comprueba la carrocería y el chasis: es importante que veas si hay raspones, señales de corrosión, óxido o agujeros, o si la pintura tiene ampollas o tonos diferentes del mismo color; así como las separaciones de chapa entre las puertas, el maletero y el motor. Con ello, descartaremos que el coche haya sufrido un accidente grave.
Asegúrate de que los neumáticos están en buen estado, esto es, que no tengan grietas o roturas y que el relieve de sus dibujos no sea inferior a los dos milímetros.
Luces, accesorios y demás instrumentos: para ello, comprueba el estado de los cables de la batería y asegúrate de que todo funciona correctamente.
Si observas fugas de aceite junto al diferencial y en la caja de cambios, es probable que la transmisión esté defectuosa.
Revisa los niveles de líquido de los frenos y si hay óxido en los discos.
A nivel de motor, también es importante que compruebes la dirección, la suspensión y la refrigeración.
Verifica que no haya fugas de gasolina o aceite, y que el motor no produce rumor. Para ello, arranca el coche en frío.
Prueba el vehículo conduciéndolo durante un trayecto medio. Después, déjalo al ralentí dos minutos y acelera. En el caso de que salga un exceso de humo azulado, significará que el motor tiene desgaste.
Por último, no está de más que revises su interior y, especialmente, el desgaste de la palanca de cambios, el volante, los distintos mandos y las salidas de aire.
Si el coche ha pasado el examen, sólo te resta formalizar la compra. Si lo vas a comprar en un concesionario o empresa de compraventa, exige la garantía por escrito, así como el contrato de compraventa y la factura.
En el contrato, deberán constar claramente los datos del vendedor y del comprador, así como las características del vehículo (marca y modelo, kilometraje, matrícula…), el precio y la forma de pago. Tras la transacción, el vendedor deberá proporcionarte el permiso de circulación del coche y el último recibo del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.
© Nuria Hernández Izquierdo
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