|
| REDUCE LA FACTURA DE TU MÓVIL |
El índice de penetración de los móviles alcanza el 92 por ciento de los ciudadanos españoles y sus llamadas representan más del 60 por ciento de los beneficios de las operadoras de telefonía móvil en nuestro país. Con estos datos, que provienen de un estudio sobre telecomunicaciones electrónicas presentado por la Comisión Europea, no es extraño pensar que el móvil se ha convertido en un instrumento indispensable para comunicarnos.
Tanto es así que asociaciones de consumidores y expertos en salud han alertado sobre el uso abusivo y compulsivo del móvil, lo que está generando, incluso y en los casos más extremos, una auténtica adicción para muchos consumidores, que llegan a padecer trastornos físicos y psicológicos, además de un gasto considerable en la tarifa telefónica.
Libertad, independencia y facilidad de comunicación son los reclamos que, machaconamente, las compañías de telefonía móvil emplean en sus respectivas publicidades, sin insistir, por supuesto, en las tarifas que hay que pagar por ello. Esos reclamos pueden traer consigo, si no se tiene cuidado, una dependencia del móvil nada aconsejable y un gasto excesivo.
Actuar con “cabeza”
No se trata de negar las innumerables ventajas que tiene el móvil, pero sí de hacer reflexionar sobre lo que su uso abusivo puede acarrear. De ahí que, ante todo, sea preciso tener muy claro que los móviles son instrumentos para comunicarnos, pero no para limitar a ese aparato nuestras relaciones personales o para encauzar nuestra falta de seguridad.
En cuanto al gasto que genera, y a falta de que las operadoras rebajen significativamente sus tarifas, te ofrecemos unos consejos para que reduzcas la factura de tu teléfono móvil. Son los siguientes:
No te lances a la compra del último mega-modelo de teléfono móvil carísimo y con un montón de posibilidades y funciones. Antes de ello, piensa para qué lo vas a utilizar y si te merece la pena pagar más por una serie de funcionalidades que nunca vas usar. Procura, por tanto, ser práctico y realista.
Antes de darte de alta con una operadora, estudia las tarifas y ofertas de todas las compañías de telefonía móvil y elige aquélla cuyas tarifas se ajusten más a tus propias necesidades. Es decir, si sueles llamar por la tarde y no por las mañanas, elige la operadora que te proporcione las tarifas vespertinas más baratas.
Además de los horarios, ten en cuenta también otros factores como números frecuentes, tarifas de fin de semana, etc.
Si la mayoría de tus amigos o de las personas a las que llamas habitualmente pertenecen a una operadora concreta, procura darte de alta con esa misma compañía, puesto que las llamadas entre móviles de la misma operadora son notablemente más baratas que las que se realizan entre compañías distintas. Además, suelen existir interesantes ofertas en este sentido.
Es importante contratar el servicio de información de consumo medio acumulado, ya que éste nos permite conocer, de forma gratuita y a través de una simple llamada, cuánto llevamos gastado. De este modo, podremos controlar nuestro consumo.
Si no eres capaz de moderarte, la mayoría de los móviles disponen de facilidades con las que podemos controlar nuestro gasto. En este sentido, el teléfono nos permite, tecnológicamente, limitar los números de teléfono a los que podremos llamar, o, incluso, establecer un límite de gasto mensual o la duración máxima de las llamadas.
Revisa cada cierto tiempo las tarifas de las demás operadoras y compáralas con la tuya, por si te resultara más ventajoso cambiar de compañía telefónica. A pesar de que todas las operadoras anuncian muchas ofertas, no te dejes “engatusar” por alguna, si antes haber estudiado el resto de las ventajas o inconvenientes de cambiar u optar por una operadora en concreto. Todo ello, por supuesto, teniendo muy claro cuáles son tus necesidades y cuál es el uso real que le vas a dar a tu móvil.
Por último, procura, salvo que sea necesario, no utilizar el móvil para hacer llamadas a teléfonos fijos, ya que, en este caso, las tarifas se disparan.
En definitiva, utiliza el móvil “con cabeza”, racionalmente. De este modo, conseguirás que se convierta en la herramienta que es y no te ocasionará un gasto excesivo e indeseado.
© Nuria Hernández Izquierdo
|
 |
 |
volver |
|
|  |
 |  |
|
|